México Legislativo

Lo importante del Congreso

El ejercicio aeróbico se consolida como aliado clave contra la depresión y la ansiedad

El ejercicio físico se confirma como una de las herramientas más eficaces y accesibles para reducir los síntomas de depresión y ansiedad, de acuerdo con una amplia investigación realizada en Australia y publicada en la revista científica British Journal of Sports Medicine. El estudio concluye que la actividad física no solo mejora el bienestar emocional, sino que en muchos casos puede igualar o incluso superar los efectos de los medicamentos y la psicoterapia.

Los investigadores, encabezados por Neil Richard Munro y un equipo de especialistas de instituciones como la Universidad James Cook, la Universidad de Australia Occidental, la Universidad Deakin, el Kids Research Institute Australia y la Universidad Central de Queensland, analizaron de manera exhaustiva cómo distintos tipos y modalidades de ejercicio influyen en la salud mental. Su trabajo incluyó 63 estudios, 81 metaanálisis, más de mil investigaciones individuales y un total de 79.551 participantes de diversas edades.

Los resultados muestran que el ejercicio aeróbico, los formatos grupales y las rutinas bajo supervisión profesional ofrecen los mayores beneficios para las personas con depresión. Según los autores, estas modalidades generan un impacto más sustancial en la reducción de los síntomas depresivos, en comparación con otras formas de actividad física. En particular, los adultos jóvenes y las mujeres en el posparto fueron los grupos que experimentaron las mejoras más marcadas.

En el caso de la ansiedad, el patrón fue ligeramente distinto. El estudio encontró que las sesiones de menor duración y baja intensidad resultaron más efectivas para disminuir los niveles de ansiedad. Esto sugiere que no siempre es necesario realizar entrenamientos largos o extenuantes para obtener beneficios emocionales, especialmente en personas que experimentan altos niveles de nerviosismo, preocupación o estrés persistente.

Uno de los hallazgos más relevantes es que cualquier tipo de ejercicio —ya sea aeróbico, de fuerza, mente-cuerpo o combinaciones de estos— mostró efectos positivos sobre la salud mental. Además, los beneficios se observaron tanto en personas con diagnósticos clínicos de depresión o ansiedad como en quienes solo presentaban malestar emocional, lo que refuerza el valor del ejercicio como una intervención preventiva y terapéutica.

El estudio también pone énfasis en el impacto de la modalidad grupal y la supervisión profesional. La interacción social, el acompañamiento y el apoyo aumentan la motivación, fortalecen el compromiso con la actividad física y contribuyen al bienestar psicológico. Aunque las actividades individuales también demostraron ser útiles, los formatos grupales mostraron ventajas adicionales en la reducción de los síntomas.

La investigación se desarrolló en un contexto de alta prevalencia de los trastornos mentales. La depresión y la ansiedad afectan entre el 7 % y el 25 % de la población mundial, con un impacto especialmente significativo en jóvenes y mujeres. Esta realidad refuerza la necesidad de contar con tratamientos accesibles, eficaces y sostenibles, sobre todo en sistemas de salud con recursos limitados.

Los autores concluyen que el ejercicio físico debería ser priorizado como parte central del tratamiento de la depresión y la ansiedad. Además, destacan que se trata de una estrategia rentable y fácil de implementar, que puede complementar o, en algunos casos, sustituir a los tratamientos tradicionales. En conjunto, los resultados abren la puerta a una visión más integral de la salud mental, en la que el movimiento y la actividad física se convierten en pilares fundamentales para el bienestar emocional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *