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Diego Luna regresa a Cannes con ‘Ceniza en la boca’: cine mexicano que cruza fronteras y memorias

El cine mexicano vuelve a colocarse en el escaparate internacional con la participación del actor y director Diego Luna en la próxima edición del Festival de Cannes. Su nueva película, Ceniza en la boca, será proyectada fuera de competencia, marcando su esperado regreso a la dirección cinematográfica tras casi una década desde Mr. Pig.

Este sexto largometraje de Luna formará parte de la sección especial del prestigioso certamen en la Costa Azul francesa, consolidando su evolución detrás de la cámara y su apuesta por historias profundamente humanas. La cinta está basada en la novela de Brenda Navarro y presenta un relato marcado por la migración, la identidad y los vínculos familiares.

Protagonizada por Anna Díaz y Adriana Paz, la historia sigue a Luila, una joven de 21 años que deja México para mudarse a España junto a su hermano Diego, con el objetivo de reencontrarse con su madre, quien emigró años atrás. La trama explora las complejidades emocionales de la separación familiar, el desarraigo y la reconstrucción de la vida en otro país, temas cada vez más presentes en el cine contemporáneo.

El anuncio de esta película se dio como parte de una ampliación de la selección oficial del festival, en la que también destaca Paper Tiger, del director James Gray, dentro de la competencia principal.

Pero la presencia mexicana no se limita a Luna. En la sección paralela conocida como la Semana de la Crítica —enfocada en descubrir nuevas voces del cine— también fue seleccionada Seis meses en el edificio rosa con azul, ópera prima de Bruno Santamaría Razo.

Esta segunda propuesta transporta al espectador a la Ciudad de México de los años noventa, donde Bruno, un niño de once años, comienza a experimentar emociones complejas hacia su mejor amigo, Vladimir. En paralelo, enfrenta una sacudida familiar tras la noticia de que su padre vive con VIH, un hecho que redefine su entorno emocional.

La narrativa se construye desde la memoria, ya que tres décadas después, el propio Bruno reconstruye esa etapa de su vida a través del cine, revisitando lo vivido y aquello que no logró comprender en su infancia. El elenco incluye a Jade Reyes, Sofía Espinosa, Lázaro Gabino, Eduardo Ayala, Valeria Vanegas y Anuar Vera, quienes dan vida a este relato íntimo y sensible.

La doble presencia mexicana en Cannes evidencia no solo la diversidad temática del cine nacional, sino también su capacidad para dialogar con audiencias globales desde lo personal. Mientras Luna explora la migración y la identidad desde la adultez, Santamaría Razo se adentra en la memoria, la infancia y la enfermedad desde una perspectiva profundamente emocional.

Ambas películas confirman que el cine mexicano sigue evolucionando, apostando por narrativas que combinan sensibilidad, riesgo creativo y una mirada crítica sobre la realidad.

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